Materiales caseros

La plastilina es uno de los materiales que mayor placer causa a los niños. Pueden pasar horas jugando con este material. Hoy vamos a hacer nuestra propia plastilina, para ahorrar dinero y divertirnos en el proceso.

Materiales caseros

Plastilina casera – 1:

La plastilina es una masa para moldear muy flexible y manejable. No es tóxica y viene en varios colores. Todo esto lo podemos hacer nosotros mismos y divertirnos en la tarea, además de que nos costará casi nada, pues tenemos los ingredientes en la cocina.

Materiales:

– ½ kg de harina
– colorantes naturales
– 5-6 cucharadas de sal
– 1-2 cucharadas de aceite
– agua (poca, para que quede consistencia de plastilina)
– 1-2 cucharaditas de jabón (se agrega al final)

Procedimiento:

Mezclamos primero la harina con la sal, luego el agua, el aceite y finalmente el jabón. Cuando tenemos una masa lisa, agregamos el jabón líquido. Ya está pronta para usar.

Cuando se acaba el juego, se guarda en un frasco con tapa de rosca y se guarda hasta el otro día.

Plastilina casera – 2:

Materiales:

– 2 tazas de harina
– 1 taza de sal
– 2 cucharadas de aceite de cocina
– colorante natural de cocina
– agua hirviendo (la necesaria)

Procedimiento:

Mezclar bien todos los ingredientes y el agua, hasta que tenga la consistencia necesaria. Podemos conservarla unos días envuelta en film y dentro de un frasco con tapa en la nevera.

Baba casera:

Este material tiene una consistencia semejante a la de la plastilina pero mucho más líquida, como la baba. Con él, los pequeños pueden divertirse durante un buen rato e inventar toda clase de travesuras.

Materiales:

– almidón líquido (disolvemos ¼ taza de almidón en agua hirviendo)
– colorante de comida de color verde
– ¼ taza de goma de arábiga (de la transparente que se usa en la escuela)
– bolsa de plástico

Procedimiento:

Disolvemos el almidón en una taza con el agua hirviendo. Colocamos el almidón líquido en la bolsa plástica, agregamos 3 gotas de colorante verde. Luego la goma arábiga. Mezclamos bien dentro de la bolsa, hasta que tome consistencia viscosa. Si queda algo de líquido sin mezclarse, lo desechamos.
Ya tenemos nuestra baba casera lista para jugar.

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